Deslices

jueves, 10 de marzo de 2011
Si tu pareja pasara por un momento de debilidad (borrachera, depresión, confusión) que la llevara a cometer un acto de infidelidad, más allá de lo intolerable de la infidelidad ¿Cuál de las siguientes situaciones te resultaría más digerible o menos dolorosa?
  1. Tu pareja le proporciona sexo oral a la otra persona
  2. La otra persona le proporciona sexo oral a tu pareja
  3. Tu pareja y la otra persona proceden al coito sin sexo oral.
¿O te da lo mismo cualquiera de ellas?

Tienes un e-mail

viernes, 3 de diciembre de 2010
Supongamos que vos, mujer, recibís en tu dirección de correo laboral un mail anónimo de alguien que dice ser compañero de trabajo tuyo. Supongamos que la cantidad de compañeros de trabajo hombres es elevada, con lo cual no te resultaría tan fácil dar con esa persona. Y supongamos que el contenido del mail es erótico, casi obsceno, pero no irrespetuoso. Es decir, te cuenta qué fantasías tiene con vos, pero nada de "¡... y te chuparía toda, mami!".

Vos, mujer, si te sucediera ésto ¿qué harías?

Sigo sin entender

jueves, 11 de febrero de 2010
No, ¡no pasa por ahí! Estamos bárbaros, lo pasamos bien, la mina me re va y no rompe las pelotas con estupideces pero por momentos me dan ganas de cortar todo igual. No entiendo por qué hace eso. Es copada pero se porta como novia.


Y yo, que ya escuché más o menos la misma declaración de parte de otros amigos hombres (y de algunas amigas mujeres hablando de su muchacho del momento) vuelvo a formular la misma pregunta... que sigue sin respuesta. Si no te persigue, no te pone etiquetas, no te pide definiciones, no plantea mambos, entonces...

¿Qué carajo es portarse como novia?

Mariposas en la panza

miércoles, 3 de febrero de 2010
Imaginate que estás en medio del principio de una historia (o que al menos vos sentís que es el principio). Imaginate que casi sin darte cuenta te vas enganchando cada vez más con la otra persona. Imaginate que de repente hacen planes (¡no! tampoco el delirio, no hablo de casamientos y departamentos, digo, compartir algunos días, cuidarse mutuamente, esas cosas). Imaginate que volvés a sentir que alguien te cuida,te contiene, te respeta. Imaginate que ya casi ni te acordabas cómo era eso. Imaginate que, de repente, la otra persona te recuerda de manera inconfundible que está enamorado/a de alguien más y aclara que eso no ha cambiado.

Ahora sabés lo que sigue. Duele, arde en el pecho, brotan un par de lágrimas. Quizás lo conversan, quizás no. Quizás lo charlás con algún amigo, quizás no. Como sea, en algún momento esa persona te dice que tiene ganas en serio de intentar algo juntos. Que te quiere, que te extraña, que cree que podría sentir amor, que le gustaría compartir algunas cosas con vos.

¿Querrías resignar la sensación de estar con alguien que se enamore de vos? ¿Podrías?
¿Conservarías la ilusión de que entre el cariño y el amor, se enamore en algún momento?
¿Te quedarías a averiguarlo?

Extraño triángulo

miércoles, 6 de enero de 2010
Tenés una pareja sexual -llamémosla "A"-, que no es mas que eso. Es decir, se ven de ves en cuando para hacer la chanchada, pero no tienen una relación amorosa, ni siquiera una amistad. El sexo entre ustedes es bueno (obvio, si no para qué), se hacen sentir bien mutuamente, pero no tienen proyectos juntos, tienen intereses y estilos de vida muy distintos y saben que lo de ustedes es un "mientras tanto" hasta que aparezca alguien en su vida.
Un día, en una reunión, cumpleaños, salida, etc., "A" te presenta a un/a amigo/a -llamémoslo/a "B"-, y resulta no sólo que "B" te gusta mucho sino que, además, tenés motivos para creer que es recíproco.

¿Da para intentar algo con "B"? ¿Se lo puede considerar traición a "A"?
En caso de decidir avanzar con "B"... ¿Cuándo se blanquearía la situación con "A"? ¿Cuándo se dejarían de ver? ¿Se dejarían de ver?


¡Feliz 2010 a todos!

Gato por liebre II

miércoles, 2 de septiembre de 2009
Hora de seguir contando.

Cuestión que, mientras el se preguntaba si quedarse o huir, su cita se hace presente con nuevo atuendo: pantalón elastizado a prueba de roturas..
"¿Como hizo tan rápido? ¿Se cambió en el batitubo?", pensó él.

Emprendieron nuevamente su camino hacia el establecimiento de comida, llegaron, se sentaron y ordenaron.
Charla va, charla viene. A él le daba cosa que el resto de los comensales, mozos y demases pensaran que ellos eran pareja. Pero aún así siguió adelante. Así transcurrieron los minutos. "Era divertida, la gorda", nos decía.

Al llegar el momento de pagar, él, muy caballerosamente -y porque la gorda no hizo ningún amague-, se hace cargo de la cuenta.
Ella quería seguirla en algún bar, ir a tomar algo, etc. Él pensó que mejor sería llevarla a su casa -la de él- y que sea lo que Dios quiera. Entonces le pidió prestado el celular -el suyo no tenía crédito- y llamó a su amigo, con quién él vivía, para avisarle que iba para allá y acompañado.

Antes de parar el Taxi, ella es llamada por la naturaleza. "Volvamos al restaurante y vas ahí", le dijo él, pero a ella le daba vergüenza y prefería ir a su casa, que estaba cerca. Volvieron entonces para la casa de ella, él volvió a esperar abajo y, cuando ella subió, volvió a pensarlo: "¡Ésta es la mía! ¡Me rajo ya mismo!".

Y esta vez lo hizo.

Corrió en zig-zag hasta llegar a Av. del Libertador y ahí se tomo un taxi. Al llegar a la casa, se fue directo a la cama.
A la mañana siguiente, su amigo lo encara.

- ¿Con qué clase de loca anduviste ayer?".
- ¿Por qué? ¿Qué pasó?
- Llamó una mina, toda nerviosa, diciendo que no te encontraba y que estaba preocupada por vos. Pensaba que te podía haber pasado algo, que te secuestraron o que se yo... Al rato volvió a llamar, pero esta vez para putearte. "Tu amigo es un reverendo hijo de mil putas", me decía mientras le daba indicaciones a un taxista. Se ve que te estaría buscando con un taxi.
- Ah, si... lo que pasó fue esto, aquello y lo de mas allá....

Y le contó la historia entera.

A los pocos días, la gorda se le apareció en el chat y lo empezó a putear mal. "Me puteaba, me puteaba, me puteaba....... y la eliminé de mis contactos", nos contaba mientras nosotros nos descostillábamos de la risa. Pero un poco de lástima me dio la gorda. Y miedito también.

Lo que no me explico es por qué él la quiso invitar a su casa si, cuando volvió a tener la posibilidad, se tomó el buque.
¿Qué explicación le encuentran a eso?

Gato por liebre

miércoles, 19 de agosto de 2009
La semana pasada me junté con mis compañeros de primaria y, entre anécdotas que iban y venían, uno de los presentes contó lo siguiente:

Hace un tiempo, lo contacta una señorita por MSN. A él le sonaba el nombre de ella, pero no se acordaba quién era. Entonces la acepta y se ponen a hablar.
Charla que va y que viene, él sigue sin saber quien era. Y para no quedar mal diciéndole que no se acordaba quién carajo era, decide comentarle algo así como "Sabés que creo que no tengo ninguna foto tuya...", para ver si ella le mandaba una, tal vez así lograba reconocerla.
La estrategia da resultado y ella le manda fotos. Posando. Provocativa. Semi-desnuda.
Al ver las fotos concluye, finalmente, que no la conoce. Y se lo dice.
Ella: "¿Cómo? ¿Vos no sos Fulanito de Tal, que trabaja en Mercedes-Benz?"
Él: "No... me llamo Fulanito de Tal, pero no soy el que vos crees"
Cuestión que ya estaban hablando, era sábado a la noche y, dado que no se veía mal en las fotos, decide invitarla a tomar algo. Ella acepta gustosa y quedan en que él la pasaba a buscar por la casa.
Dicho y hecho, él estaba a la hora señalada tocándole el timbre de la casa.
Cuando ella baja, se encuentra con que ella tenía 3 veces el tamaño y el peso que parecía en las fotos. "Era una gorda asiiiiiií", contaba él, abriendo los brazos de par en par.
Todavía no reaccionaba de la sorpresa cuando emprendieron camino hacia el restaurante que habían elegido para cenar. Pero al hacer 50 metros, la gorda se tropieza y cae al piso. Y tratando de levantarse, se le rompe el pantalón.
Haciendo un esfuerzo sobrehumano, él consigue contener la risa.
"Volvamos a casa que me cambio", dijo ella toda avergonzada. Caminaron los 50 metros de vuelta y él decide esperarla abajo mientras ella se ponía otra cosa.
Ni bien ella ingresa al edificio, quedando él del lado de afuera, piensa "¡Ésta es la mía! ¡Me rajo ya mismo!".

La anécdota continúa, pero por ahora me detengo a preguntar.... ¿Qué harían en el lugar de este muchacho? ¿La dejarían de garpe o se quedarían a terminar lo que empezaron?

Simplemente ¿porqué?

martes, 4 de agosto de 2009
Se conocieron hace diez años y, tras un breve noviazgo tan intenso como lo es uno que dura aproximadamente 17 hrs., el dijo haber sido lastimado y jamás volvieron a hablar como personas normales. Eran chicos. Tenían 15 años. Según ella, se interpusieron algunos miedos y la imagen tenebrosa que el mostraba de sí mismo.
Los siguientes tres años de colegio evitaron hablarse. Casi no se comunicaban o, por lo general, no era sino a través del maltrato que lograban comunicarse. Ella lo ignoraba completamente.
Se reencontraron diez años después del fugaz noviazgo, salieron, estaban distintos. El se mostraba como el hombre que ella quería que fuese. Actuaba de manera natural. A ella le gustaba ese momento de conocerlo (aún "conociéndolo" un poco, por historia) y que él le mostrara cuan decidido caminaba por su vida y lo mucho que soñaba su futuro.
Salieron un par de veces y una noche se dieron amor. Se besaron, se acariciaron. Tres noches después (miles de mensajes de texto mediante y fugaces encuentros 'solo para estar un rato al día') tuvieron relaciones sexuales.
Ella quedó enganchada. El desapareció. O, dejó de estar tan presente o ser tan atento como cuando no había logrado poner el trofeo en el estante. Si bien desde un primer momento ella supo que esto no daba para mucho mas, se enganchó. Le gusto aquella primer cara de la moneda que el mostró en un principio y cayó.
Cree fervientemente que no se trata del caso del típico histérico, sino "que es colgado", pero que aún así "no quiere sumergirse en ésto" porque cree que podría engancharse y que todavía está a tiempo de guardar la historia como una excelente historia.


¿Cuál es el punto exacto en el cual, de pasar de decirle que no diez años seguidos, de repente alguien te tiene en la palma de la mano?
¿Porqué si ella no le importaba siquiera si el respiraba durante tanto tiempo el apareció, creó la necesidad de extrañarlo y cuando lo logró, "se cuelga"?
¿Porqué ser tan tiernamente natural hasta que el deseo es concedido y a partir de entonces volverse un idiota desconsiderado?




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Zarpate, pero no mucho

viernes, 31 de julio de 2009
Conozco el caso de un matrimonio donde pasó lo siguiente:
Él, en su despedida de soltero, estuvo con una prostituta que sus amigos le habían contratado.
Ella se enteró, tiempo después, lo qué había hecho su esposo aquella noche.
Ella sintió asco y enojo, y luego incurrió en la infidelidad.
El matrimonio no duró mucho.

Bastante se puede decir acerca de lo que pasó en esa relación, pero no quiero centrar la cuestión ahí.
A menudo se escucha decir que "en la despedida de soltero/a y en viaje de egresados, se permite". Uno puede estar o no de acuerdo con la premisa, pero yo sí creo que, en la mayoría de los casos, haberte zarpado en tu viaje de egresados o en la despedida de soltero/a, si bien no te exonera, lleva un atenuante. Sobre todo en el caso de la despedida de soltero/a.

Mi pregunta hoy es: ¿cual crees que sería tu límite de permisividad ** para con tu pareja en su despedida de la soltería?

Entiendo que es una pregunta a la que, por cuestiones de orgullo, tal vez no todos responderían sinceramente. Si es tu caso, te invito comentar en forma anónima (además de comentar, también, con tu nombre de usuario, para no levantar sospechas ;-))

** por permisividad, no me refiero al consentimiento, sino a la tolerancia.

¿Amor?

martes, 28 de julio de 2009
El fin de semana vino monotemático. Tres películas, tres nacionalidades, múltiples historias diferentes y en los tres relatos algo en común. Tres hombres que se enamoran perdidamente de mujeres entre 20 y 30 años menores que ellos. Tres mujeres que se enamoran profundamente de hombres entre 20 y 30 años mayores que ellas. Nada particularmente nuevo. Profesores y alumnas, vecinos, como sea.

Por alguna razón (y se me ocurren varias) me resulta más fácil contemplar la situación de quien siente amor por alguien mucho mayor pero no tanto la situación inversa. ¿Es realmente posible enamorarse de quien no ha vivido ni la mitad de lo que viviste vos o es otra cosa?